En las ciudades somos muchos, y cada uno quiere hacer lo que necesita o le place en cada momento. Alguien ha de hacerse cargo de tanto espontáneo y garantizar que las cosas funcionen. Para que la ciudad de Lima sea inteligente hay que organizarse.
Hay que planificar, investigar, diseñar, vender casas y comprar departamentos, pagar la hipoteca y cobrar los alquileres; y también hay que financiar. Además, para ahorrar, hay que invertir.